Visitan el Jardín Botánico Alumnos del Instituto Chapultepec

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Miradas inquietas, frases de admiración y sorpresa espontáneas se escucharon en medio de la vegetación del Jardín Botánico, cuando alumnos del Colegio Chapultepec conocieron las piezas de arte contemporáneo del sitio.
Victoria Tatto, coordinadora del programa AcercArte, comentó que este recorrido se realizó como parte de la Jornada de Escultura, y tiene como objetivo que los niños conozcan el parque y su acervo cultural.
“Otro objetivo de la jornada es que los niños con lo que tiene el parque se puedan dar una idea de lo que es el arte contemporáneo y arte moderno y a lo largo de toda la jornada se les hace una especificación de lo que es el arte clásico, moderno y contemporáneo, de esa manera van viendo cómo evoluciona el arte”, sostuvo Tatto.
Previamente en el aula, dijo, se les da un primer acercamiento con las obras, para motivar la curiosidad de los estudiantes de primaria y la visita sea más fructífera.
Con el apoyo del artista plástico Juan Cueto, los niños empezaron el recorrido por los bambúes, donde conocieron primero la Estrella fragmentada, una pieza de concreto instalada por Pablo Vargas Lugo, quien con su propuesta no descarta que la naturaleza algún día destruya la obra del hombre; así como Caprichos, de la artista brasileña Valeska Soares.
“Voy a venir ya que esté lista”, “¡Qué chilo!”, fueron algunas de las expresiones de los menores en la tercera pieza que veían, Cóncavo Convexo.
En el área de ficus vieron un volskwagen “accidentado”. Los niños preguntaron si el auto había inclinado el árbol junto al que está, pero fue puesto a propósito por el artista belga Francis Alÿs, quien después de haberlo tenido por 20 años, lo dejó en el Jardín para que cual maceta se integrara a la vegetación del lugar.
De la sinaloense Teresa Margolles no sólo vieron sino que se recostaron o sentaron en los camastros que realizó con el agua con la que fueron lavados los cuerpos de unos asesinados. No faltó el que se sorprendió al escuchar de su guía esto último.
Vieron el tronco del árbol del que Fernando Ortega sacó una batuta, así como el Eclipse de cuarzo blanco de Richard Long; El arco de las flores, de Olafur Eliasson, de Dinamarca; de Sofía Táboas, una plataforma elevada a manera de techumbre que a la artista mexicana le inspiró el enigma de lo ocurrido en ciertos sembradíos, y Cruce de caminos, de Marcos Ramírez Erre, con el nombre de un país, el kilometraje y una frase famosa.
Los niños volvieron a casa con dos tareas: hacer alguna pieza de las que observaron utilizando material reciclado e invitar a sus padres a conocer el patrimonio artístico del Jardín Botánico, que en diciembre celebrará su 25 aniversario.

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